Cultura

La génesis del respeto

La génesis del respeto

Febrero, 2018. - ¡Vas a aprender a respetarme! se escucha decir a padres y madres a sus hijos de manera fehaciente y radical, algunas veces,  seguido de expresiones fuertes.  No importa la edad, los hijos siempre se hacen acreedores a estas palabras por parte de sus progenitores.

Al buscar el significado de respeto, el diccionario castellano lo equipara con  las expresiones: Miramiento, consideración, deferencia. Miramiento proviene de observar, atender y considerar algo. Cuando nos damos cuenta que respeto se refiere a la acción de observar con atención para interiorizar el accionar de alguien y así mismo responder, cobra sentido preguntarse, si  hemos ofrecido respeto en toda su amplitud. 

Un asunto de ciencia


Los niños nacen con un cerebro subdesarrollado que va evolucionando a medida que pasan los años, proceso en el que incide el ambiente donde crecen los menores.  Cada parte del cerebro tiene áreas que no terminan de desarrollarse hasta los 18 y  24 años de edad. Por ello observar en qué etapa están nuestros hijos  y minimizar nuestras expectativas al momentos de exigirles, se convierte en un aspecto crucial. Esto se llama respeto.

Una pieza de baile


Un ejemplo del respeto entre padres e hijos se puede graficar como una clase de baile,  en donde hay un profesor y un alumno. A quien está aprendiendo a bailar le puede tomar tiempo comprender cada compás. Tal vez pise al profesor constantemente y  aunque pretenda hacer las cosas bien, se caerá.  Requerirá también muchos descansos  hasta que finalmente comience a sentirse familiarizado con el movimiento y  conecte el ritmo de la música con  su cuerpo. Hasta este punto la paciencia y la precisión del maestro serán fundamentales.  

Si ese guía, en vez de orientarle con paciencia responde con ira, desprecio, agresión, violencia,  burla o  rabia cada vez que su aprendiz erre,   entonces este último se sentirá mal consigo mismo, se presionará más de lo necesario, se sentirá incapaz, resentirá a su maestro y  terminará por darse por vencido para así no seguir exponiéndose al dolor.

 Y más importante aún, más allá de los pasos de baile, la técnica de la enseñanza recibida,  la replicará el aprendiz en muchas facetas de su vida.  Si de ella hizo parte el respeto, éste será un insumo de su vida, o si fue lo contrario también.

Luego del ejemplo dado es importante  mirar hacia el pasado y comprender que la mayoría de nosotros no fue instruido por maestros respetuosos y competentes y que fuimos tratados con mucho menos que respeto y esto contribuyó a no saber darlo y a  exigir una deferencia que no conocemos.

De ahí que la palabra “respeto” se trasforme en un concepto vacío, sin  significado para el que lo exige y para el exigido. Pues, si hubiésemos conocido este concepto por medio del accionar de nuestros guías hacia nosotros, no tendríamos necesidad de demandarlo a gritos y golpes ahora por parte de nuestros hijos, sino que lo estaríamos recibiendo gratuita y naturalmente.

Si al mirar atrás nos damos cuenta que accidentalmente no hemos sido la clase de maestros que nuestros hijos necesitaban; aún podemos trabajar en enmendar aquellos desaciertos, que por falta de conocimiento, hemos cometido. Esto se logra haciéndonos conscientes de nuestras faltas y ofreciendo disculpas a nuestros hijos por los daños infligidos, seguido de un cambio de comportamiento para poder al fin brindarles lo que tanto les hemos exigido: Respeto

 “Hay partes del cerebro que se desarrollan hasta los 18 y 24 años de edad”.

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