Cultura

Cuando no se obedece a mámá…

Cuando no se obedece a mámá…

Una asidua lectora de Presencia Latina, nos escribió desesperada buscando una explicación que matizara su dolor, ante su problemática la cual resumió la frase:  ¡No se qué hacer para que mi hijo me obedezca… sólo atiende a su padre! ¿Necesitaré ayuda psicológica?, se preguntaba.

Cada historia tiene un sello personal y unas variables que la hacen única, no obstante, existen rasgos que son determinantes en la manera como  papá y mamá educan a sus hijos.  La sumatoria de estas dos autoridades estructurará la personalidad de los pequeños. ¡Los dos: Papá y mamá!, por eso cuando falta alguna de las dos se presentan problemas.

“Cedemos la autoridad sin darnos cuenta”

Los niños naturalmente obedecen las normas de quienes observan como referentes de autoridad. Cuando en los hogares es el padre quien exclusivamente ejerce esta labor significa que mamá, como cuidadora principal de sus hijos  ha cedido su rol.

Se presentan escenarios en los que, aunque es mamá quien está a cargo de sus hijos la mayor parte del tiempo, ella delega la corrección o imposición de alguna norma especial al padre, para el momento en que éste llegue al hogar, y ni que decir si viaja constantemente.

Cuando esta dinámica se ha presentado por  largo  tiempo, recuperar la autoridad se convierte en una tarea ardua que requiere firmeza y apoyo también por parte del padre, quien debe ayudar al restablecimiento del papel de la madre como autoridad.

Recuperando la autoridad

En este proceso se hace necesario que  la madre modifique rutinas que se habían vuelto comunes para ella. Por ejemplo, deberá corregir de forma inmediata al niño haciendo seguimiento a la obediencia del menor.    También deberá acordar con el padre los modos  de corrección y las consecuencias ante el incumplimiento de las reglas, proceso que  ella liderará.  Dado que esta dinámica es nueva para el niño que ha estado acostumbrado a que era su padre quien impartía las órdenes, se debe tener paciencia, firmeza y continuidad en el tiempo para ver los frutos.

No resulta fácil para la  madre pasar de una conducta pasiva a una activa. Es muy importante que las indicaciones que la madre haga al niño sean apoyadas por el padre; quien debe hacer  énfasis en la importancia de que el niño escuche a su madre y siga  sus indicaciones. 

Cuando papá y mamá se separan

La autoridad se ve afectada cuando los padres se separan, esto es traumático para el niño  y resulta aún más difícil en materia de autoridad, cuando los papás no terminan en los mejores términos y el tema de la obediencia al padre o la madre se convierte en un arma de batalla.

Si el padre era quien llevaba la autoridad en casa y se marcha y el niño  queda con su madre, inexorablemente esto será un problema para ella. La situación es más compleja de resolver porque probablemente el padre no ayude a que la madre del niño recupere la autoridad con el menor. 

En estos casos se requiere mayor comprensión ante la dificultad del niño para adaptarse a asumir a la madre como referente de autoridad y ella requiere de mayor confianza en sí misma y paciencia puesto que es un rol que anteriormente había delegado y al que no estaba acostumbrada. 

Es esencial  la constancia en la imposición de las normas ya que la tendencia es a dar órdenes intermitentes por la fragilidad del tema. La madre debe encontrar la manera particular de imponer la autoridad a su hijo.  No se trata de que imite al padre, pues el niño reconocerá  que solo es el estilo del padre.  Por lo tanto no surtirá efecto.


La función paterna y materna en la educación de los niños es fundamental para la estructuración de su personalidad. Tiene efecto en la manera como se van a relacionar en el futuro con las autoridades, los compañeros y sus parejas. Tendrá incidencia en la manera como  se reconocerá a sí mismo como hombre o  mujer en los diferentes roles que va a desarrollar. Por lo tanto es importante reconocer la forma en que padre y madre  asumen su tarea y fortalecer  aquellos aspectos que pudieran dificultar la manera en la que se ejerce esta maravillosa y difícil labor. 

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