Cultura

¡Brazos abiertos, pies firmes!

¡Brazos abiertos, pies firmes!

Existe una frase famosa que reza: “Canadá se construyó por inmigrantes y no podría existir sin inmigrantes”. Más que una expresión poética es una verdad innegable que hace que este país sea considerado un gran “papá” para los inmigrantes, ¡y qué mejor momento que el mes de los padres, para agradecer a esta nación por esta realidad!  Pero no hay rosas sin espinas.

La masiva llegada de inmigrantes corresponde a  una política de Estado que se instituyó en 1971 para desencadenar el multiculturalismo en el país. Según las cifras anualmente llegan cerca de un cuarto de millón de personas de todo el mundo. 

Esto es un programa modelo que genera admiración ya que se hace con una extraordinaria organización.  Sin embargo, en los últimos meses la llegada –aún más masiva- de inmigrantes sirios, desencadenada por la crisis en ese país, y de centroamericanos promovida por las decisiones del presidente Donald Trump de EE.UU ha encendido las alarmas entre la ciudadanía que se pregunta si Canadá tiene la capacidad económica, social para atender tanta población.

Aylan kurdi, el pequeño que conmovió a millones de televidentes al verlo en una playa turca, solo y sin futuro prometedor, conmueve aún más al verlo ahora  caminar por las calles canadienses. 

Detrás de cada solicitud de asilo hay una historia como estas.  Pero también, quienes  ya residen en el país están en todo su derecho de preguntarse si podrán seguir viviendo con la calidad de vida de la que gozan, si Canadá se extiende aún más en número de habitantes.  El gobierno ha dicho que sí.

Y es que en este país la inmigración no es solo un asunto de Estado, la Sociedad Civil participa activamente en la estructura que para el tema se tiene para así atender a los tres tipos de inmigrantes que se tienen: Refugiados, Económicos y de Familias. 

Así mismo existe un sistema flexible dentro del mismo sistema para cualquier eventualidad que surja en el mismo, aunado a ello por ejemplo, han llegado fondos especiales de asistencias para las familias procedentes de Siria.

A diferencia de otros países la palabra inmigrante aquí no asusta, por eso el llamado hoy es a continuar siendo el país de los brazos abiertos pero con los pies firmes para preservar el orden y la cultura que han hecho de este país uno de los mejores para vivir.

 

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