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La piel del fútbol

La piel del fútbol

El día que ganó Francia, -así como otras selecciones- diferentes partidos, durante el certamen más grande del mundo a nivel futbolístico, la noticia en sí, tomó colores inimaginables.  Espectadores y televidentes de todas las naciones vieron con sorpresa cómo estas selecciones estaban  dominadas por inmigrantes que rendían su pasión por una camiseta que no era la de su país de origen.

Esa fue una de las sorpresas masivas de Rusia 2018.   Y es que el color de piel oscura se relaciona con África, geográficamente hay razones para ello, pero el concepto de inmigración va más allá.  La mezcla de razas va aclarando la piel y creando nuevas facciones, pero no cambia la raíz de una raza fuerte que no niega  su procedencia.  Pero la raza no la dicta solo el color de piel, hay personas de tez clara con padres o abuelos de piel oscura.  Ellos también son negros y lo llevan en su interior.

Esa realidad  fue la que dejó ver el mundial. Todos miraban absortos  el desfile de jugadores “afro”. Por ejemplo 15 de los 23 seleccionados de Francia tienen raíces africanas, pero no es el único caso, los equipos de Bélgica e Inglaterra  también tienen grandes representantes de ese continente.

Alegría, desparpajo, corazones acelerados, fue lo que produjeron estos hombres con sus jugadas y no es que se desconozca el trabajo de equipo, lo que llamó la atención fue lo destacado de su juego.  Era claro ver en los memes la exacerbación mundial por el tema: “Triunfo africano”, “Selección de Africa”, entre muchos más, daban la victoria a este continente más que a la propia Francia.  Así lo vivieron los aficionados del fútbol.

¿Dando la vuelta a la Xenofobia?

Diversas lecturas pueden hacerse desde el plano deportivo, pero hubo una que va ligada al triunfo francés y es la deuda que tiene el país europeo con los inmigrantes.  Gracias a la llegada de estos magnates de la excelencia deportiva o de sus padres a Francia, se sembraron raíces que retoñaron en el resultado que conoció Rusia 2018. 

Este resultado reconcilia la idea negativa  que muchos tienen acerca de la inmigración, o por lo menos es lo que se espera, que se acabe con la cultura xenófoba que tienen  países europeos acerca de los inmigrantes, poniendo por encima las problemáticas generadas -cuando dos culturas se encuentran- desconociendo el valor de la humanidad ante todo, y los buenos resultados que también se producen, máxime cuando han sido naciones con cultura colonizadora.

Los inmigrantes han logrado una nueva calidad de vida, pero también es cierto que han tenido que luchar contra el flagelo de la xenofobia.  Aunque sea  escasa la idea en pleno siglo XXI de razas puras o un país compuesto solo por nacionales, existe una pretensión extremista de rechazar lo que suene a “extranjeros”.

Alguna vez un jugador del equipo francés, respondiendo a un presidente de ese país quien se expresó burdamente hacia los inmigrantes, respondió “A mi también me decía gentuza.  Pero yo no soy la chusma.  Lo que yo quería era trabajar”,   No sé que piense hoy Zarkozy de lo que le respondió Liliam Thuram (quien jugara con las selecciones Barcelona y la Juventus), cuando el ex mandatario tildó a los inmigrantes como Racaille (basura o gentuza).

Por eso es tan significativo el resultado “social” del mundial de Francia, más allá del deportivo.  Recuerda la esencia humana que trae también consigo  grandes logros, no solo problemas como muchos lo quieren hacer notar. Porque cuando ahoga la vida, nadie pide primero la nacionalidad de su vecino para que le ayude,  solo le mira a los ojos y entiende que la humanidad  tiene una sola piel…  más allá de un color.  

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