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Oro como dinero

Oro como dinero

El trueque es una de las formas más antiguas para intercambiar mercancías, pero en  la actualidad saber que una determinada población utiliza esta modalidad para obtener sus insumos, nos lleva a  pensar que se trata de una cultura aborigen  que se mantiene fiel a sus costumbres.  Pero no es el caso que Presencia Latina encontró. 

Se trata de un recurso  al que ha tenido que recurrir uno de los países latinos que fuera uno de los más prometedores por su riqueza petrolera, pero que hoy es una nación donde sus habitantes ya no saben qué inventarse para suplir sus necesidades básicas.

Sí, en Venezuela la gente está comprando productos, cubriendo sus deudas y además  pagando con oro.  El preciado metal dejó de estar colgado en sus cuellos y orejas para pasar a ser materia de transacciones.  Esta práctica se ha vuelto costumbre en poblaciones como Puerto Ordaz en el Estado Bolívar.  Allí los comerciantes han aceptado el oro como herramienta de transacciones.

Se ha convertido en algo normal ver a los comerciantes que ponen balanzas en lugares visibles y esto da la señal de que se recibe oro.  Inclusive hay intermediarios que reciben elementos a cambio del metal y luego los compradores del mismo, se convierten nuevamente en vendedores para tener otros recursos.

Tabla de salvación

Así definen muchos este mecanismo “moderno” de la economía venezolana. El pago de deudas, por ejemplo de locaciones, arriendo de vivienda y negocios quedan transados con unos gramos de oro. Se ven filas de personas llevando celulares, relojes, televisores, electrodomésticos en general a cambio de conseguir el metal dorado. Y hasta ahorrar en oro se ha vuelto el objetivo. “El oro no pierde su valor, como la moneda nacional”, se escucha decir a los lugareños, en Puerto Ordaz, San Félix y en general en el Estado Bolívar al sur de Venezuela.

¿Qué dicen las autoridades?

La Constitución Nacional establece que el único medio de pago es el Bolívar, pero las personas no saben qué hacer con una inflación que muchos calculan que llegará al 300.000 por ciento al finalizar el año.   Por eso este primer número de la sección Economía de Presencia Latina, va dirigido a una problemática que sigue siendo de las más urgentes en América Latina: la hecatombe venezolana.

Algunas personas del lugar temen que las autoridades arremetan contra ellos específicamente el Cuerpo de Investigaciones científicas, penales y criminalísticas del país, CICPC, pero dicen que por ahora no ven otra salida. Es eso o seguir en la crisis. Se estima que en un 20% se han incrementado las transacciones con oro.

Internet, el aliado.

Antes de viajar, vendedores y compradores hacen el cálculo por internet de la transacción si tienen la posibilidad de este insumo, sino viajan largas horas hasta estos municipios del sur de Venezuela donde se calcula que se encuentra la cuarta mina de oro más grande del mundo. Pero por ahora eso es parte de la retórica de las historias del denominado arco minero del Orinoco, que se escuchan como fantasías lejanas al común de la población que ha recurrido a viejas formas de intercambio comercial para sortear una crisis que aminora la población venezolana, la cual se aleja cada vez más de la gran economía mundial.

 

 

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