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La adopción, de la mano con la inmigración

La adopción, de la mano con la inmigración

Hace pocos días se hizo viral un video de un pequeño sirio  de 3 años que con lo que quedaba de su deshilachada chaqueta y el polvo impregnado a su cuerpo se acercó a un soldado que le dio chocolates y otros dulces irresistibles para el dulce infante.  Se le veía solo e inerte ante el paso de la vida que no podía discernir.  Sí, él también era víctima de la guerra.

Estas imágenes que infortunadamente se han vuelto normales en las redes sociales muestra un cambio real en las casi dos primeras décadas de este siglo.  El panorama mundial hace algunos años giraba en torno al poderío militar,  las armas, la conquista espacial y temas afines al poder de manera huérfana.

Hoy cuando nos acercamos a completar la segunda década del presente siglo los temas en pro de los derechos humanos, la calidad de vida y el desarrollo más allá del mero crecimiento económico están en la agenda del día.

Independiente de tanto avance tecnológico que rebasa la sociedad y le “somete” con cada nuevo invento, la base de la misma sigue siendo la familia, -no ha logrado ser remplazada por el más grande descubrimiento-; sólo ha cambiado de forma al estructurarse nuevas maneras de conformar la familia.

Pero esta estructura básica de la sociedad ha sido maltratada y desconfigurada por temas como la inmigración como única salida a la crisis humanitaria que viven muchos seres humanos.  La migración de países en situación de guerra como la Siria de este menor con el que empezamos este relato, algunos países de Africa y América han dejado en solitario la vida de niños cuya salida ante la pérdida de los suyos es la adopción.

Reducción en las cifras

Pero llama la atención que la adopción a nivel mundial ha venido reduciéndose desde 2004, año que alcanzó su pico más alto de las últimas décadas. Después de un aumento constante desde 1990 que se incrementaba año a año, las cifras no han vuelto a subir. Por ejemplo en 2008 el total de adopciones fue menor que en 2001 y para 2009, seguían disminuyendo.

Estados unidos, España, Francia, Italia, Canadá, son los países que históricamente más número de adopciones adelantan.

Estas cifras contrastan con el incremento del número de migrantes hacia Europa principalmente que solo se ha visto reducido por el cierre de fronteras de países como Alemania, Italia y España.  En el 2015 por el mediterráneo pasó un total de un millón de inmigrantes, pero en 2017 solo pasaron 172.000 personas.  En lo que va corrido del año han pasado 43.000 personas y en Italia la disminución fue del 80%.

Por cada inmigrante que recibe un país, se debe tener en cuenta que junto a él existe una familia que no se sabe si se vuelva a reunificar pero a la vez la guerra roba vidas que deja a su paso orfandad.

Así mismo, los desastres naturales también obligan a la aceleración de procesos adoptivos. En uno de los casos más sonados,  Estados Unidos tramitó un número alto de visas masivas para los niños haitianos que quedaron huérfanos tras la tragedia. ( 1.090 permisos de visado se otorgaron)

Esto es lo que ocurre en las cifras globales, pero existe un fenómeno particular que analizan las agencias de adopción.  Se trata de las personas que desean adoptar para tener la condición de padres. Las agencias de adopción son las más cercanas a estas situaciones.  En este sentido las cifras también han disminuido. 

Las agencias se preguntan si el tema se ha vuelto un tema de mercado o si ha disminuido la intención de familias interesadas en adoptar.  Tradicionalmente los países donde parejas en su mayoría se acercan para este fin provienen de países como: Australia, Bélgica, Chipre, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Islandia, Irlanda, Luxemburgo, Malta, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia, Suiza, Holanda y Reino Unido.

Por eso resulta tan significativo el dulce que aquel soldado turco le entregó al niño sirio, de inmediato se conocieron reacciones en redes sociales que anunciaban que querían adoptar al menor, reacción suscitada tal vez por lo tierno de la imagen, pero la realidad es que las cifras siguen disminuyendo, habrá que esperar si más personas se deciden a dar un hogar a quienes lo necesitan para siempre, no solo dulces pasajeros. 

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