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Niños Inmigrantes y Valientes

Niños Inmigrantes y Valientes

El proceso de adaptación a un nuevo país, escuela, cultura e idioma

“Mis miedos se hicieron realidad, más de lo que pude imaginarme...”

En su primer día de clases en Perú, Leonardo Salas entró y salió de la escuela con una sonrisa en el rosto.

En diciembre de 2018, la familia Salas emigró a Canadá.

Leo, a sus cuatro años, debió afrontar el cambio de clima y de rutina, y hasta aprender un idioma desconocido en el salón de clases. A consecuencia, él empezó a tener actitudes que nunca antes había tenido.

“Él jamás se ha puesto a llorar como lo ha hecho aquí. A tal junto de casi jalarlo semi a rastras hacia el bus escolar porque no lo entendía, y él me rogaba para no ir”, dice Anita Yglesias, mamá de Leo.

La transición del idioma fue lo más fuerte que la familia Salas tuvo que afrontar. Los profesores de Leo hicieron lo posible y hasta usaron traductores Google para poder comunicarse.

“Sientes el sufrimiento de tu hijo y quisieras ahorrárselo, pero no hay nada más que se pueda hacer… sólo darle fuerzas. Es una batalla que debe vivir él,” explica Anita.

Poco a poco las cosas fueron cambiando. Leo comenzó a comunicarse más, dejó de llorar por las mañanas y el nuevo ambiente comenzó a sentirse más como suyo propio. Ahora, él es un niño contento a punto de iniciar un segundo año de colegio. En ese proceso transcurrieron ocho meses.

“Sus amiguitos empezaron a venir a buscarlo, le tocaban la puerta y eso a él lo emocionaba, lo transformaba y empezó a querer ir,” explica Anita.

Leo, más valiente de lo que él mismo alguna vez creyó ser, lo logró exitosamente.

“Es muy frustrante al comienzo y requiere de mucho esfuerzo, pero es muy gratificando cuando lo ves a tu hijo aprender, crecer, y superar estos retos. Leo terminó el año escolar feliz y yo estoy muy orgullosa,” agrega Anita.

El mensaje de Anita para todas las mamás en una situación parecida es que tengan mucha, pero mucha paciencia. “Los hemos traído a Canadá para algo mejor, sí, pero ellos no lo saben”.

“Mamá, por favor no me lleves a la escuela”

Isabella Mazuera siempre fue líder en su escuela en Colombia, donde organizaba actividades en su salón y estaba rodeada de amiguitos.

En marzo de 2016, cuando Isabella sólo tenía siete años dejó Colombia junto a su hermana y sus padres para empezar una nueva vida en Canadá. Lo que no se imaginó es que el cambio de escuela sería tan difícil.

“Ella pasó de ser importante a ser ignorada en la escuela,” dice Catherine, su madre.

La pequeña de gran sonrisa debió enfrentarse no sólo al cambio de idioma, sino también al choque cultural. “Los demás niños la aislaban porque no podían hablar con ella. La dejaban ahí paradita, mientras ellos se iban a jugar a otro lado”.

En llantos cada mañana Isabella le pedía a Catherine que no la mande a la escuela. Su mamá explica que los profesores en el colegio siempre estuvieron pendientes y la ayuda de los trabajadores sociales los ayudó a salir adelante.

El proceso duró cerca de 7 meses. Después de eso, Isabella empezó a hablar más inglés, a conocer la cultura canadiense, y hasta empezó a recibir invitaciones para fiestas y cumpleaños.

El lenguaje también fue una barrera para Catherine como mamá. “Yo me sentía super imposibilitada, pero aprendes que es un error cerrarte a no hablar con la gente. Hay que integrarse, aunque no entendamos mucho”

Después la batalla, Isabella vuelve a ser la misma niña alegre e inteligente. Sólo que ahora ya tiene 10 años, va a quinto año de colegio, y habla dos idiomas perfectamente.

Frustrante pero gratificante

Eli sólo tenía 4 años cuando llegó a Canadá en octubre de 2018. Y su mamá, Meagan Phillips, estaba embarazada de quien ahora es la pequeña Shiloh.

Aunque en Zimbabwe, África, también se habla inglés. El idioma parece no ser el único factor decisivo en el proceso de adaptación a una nueva escuela. Eli tuvo que cambiarse dos veces.

Él es un niño tierno usualmente muy fácil para hacer nuevos amigos, pero algo cambió cuando llegó a Canadá y se registró en su primer colegio.

“Yo creo que los niños no lo entendían bien por su acento. Cuando volvía a casa siempre me decía que había jugado solo, y era muy extraño porque a él jamás le costó hacer amigos”, dice Meagan, mamá de Eli.

El cambio drástico en el clima sería el segundo de los retos. Al haber llegado e iniciado escuela en pleno invierno, Eli se excusaba en ello cada mañana para no ir. Los horarios de estudio eran distintos a los de Zimbabwe y la estructura del colegio pareció confundirlo.

“En las escuelas de nuestro país todos los niños comen lo mismo y son alimentos provistos por la misma escuela. Eli no se acostumbraba y no comía nada de lo que le mandaba. Decía que no tenía hambre,” explica Meagan.

Cuando cambió de escuelas, la situación mejoró a pasos agigantados. Eli comenzó a sentirse más cómodo, hizo amistades y el frio dejó de ser un impedimento.

“Mis mejores amigos son Jacob y Lucas,” dice Eli mientras juega con su hermanita.

“Estoy impresionada con su progreso, orgullosa de verlo a él ahora tan seguro de sí mismo,” dice Meagan con una sonrisa en el rostro.

No hay atajos, ni secretos. El proceso de adaptación para un niño siempre será difícil, aunque diferente para cada uno. “A uno como madre solo le queda ser paciente… muy pacientes. Hablen con ellos, e intenten entenderlos, es una lucha que ellos solos deben afrontar”

¿Cómo hacer el proceso más llevadero?

“Los primeros años en Canadá pueden ser muy difíciles. Hay mucho para ajustarse y cuidar. Las familias están ocupadas en orientarse, establecer su nuevo hogar, redes sociales, ir a la escuela y volver a capacitarse, buscar trabajo, a menudo aprender un nuevo idioma y acostumbrarse a un nuevo clima y cultura”, dice la página web de Settlement Workers in School.

Settlement Workers in School brinda soporte a las familias y a los niños newcomers. Ellos han preparado un documento digital donde explican todo lo que hay que saber sobre el cambio de escuelas. Puedes tener acceso aquí: https://settlement.org/downloads/SWIS/Elementary.pdf

La Asociación Educativa de Canadá identifica los factores que influyen en el proceso de adaptación. Entre otros, la edad de llegada al país, el dominio del idioma, circunstancias que rodean la salida del país de origen, y la diferencias en las estructuras académicas.

Algunas formas de hacer que la situación sea lo más manejable posible es navegar por la escuela antes del primer día, aprender las rutinas escolares, subirse al bus escolar, conectarse con sus compañeros líderes; y acceder a recursos en la escuela.

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