Espiritual

La navidad eres tú

La navidad eres tú

La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: nos vendría bien un poco de silencio, para oír la voz del Amor. Este tiempo trae cambios de vida inesperados y si nosotros queremos vivir la Navidad debemos abrir el corazón, estar dispuestos a las sorpresas, es decir, a un cambio de vida inesperado.

Debemos de estar alertas porque la publicidad anima a intercambiar regalos nuevos para dar sorpresas. También es el momento para interrogarnos si es esta la fiesta que le gusta a Dios y preguntó: ¿Cuál es la Navidad que querría Él, cuáles regalos y sorpresas? y, por eso, los animó a recordar la primera Navidad de la historia llena de sorpresas para descubrir los gustos de Dios”.

Navidad es celebrar el cumplimiento de la promesa de Dios que vendría un Salvador a reconciliarnos con Él después del pecado original, o mejor, es celebrar a un Dios de amor que cambia lógicas y expectativas. De este modo, la Navidad es acoger las sorpresas del Cielo.

La Navidad inaugura una época nueva, donde la vida no se programa, sino que se da; donde no se vive más para sí, en base a los propios gustos, sino para Dios; y con Dios, porque en la Navidad Dios es el Dios-con-nosotros, que vive con nosotros, que camina con nosotros; la Navidad es la revancha de la humildad sobre la arrogancia, de la sencillez sobre la abundancia, del silencio sobre el estruendo, de la oración sobre ‘mi tiempo’, de Dios sobre mi yo.

Les exhortó a vivir la Navidad como Jesús, venido para nosotros necesitados, y bajar hacia quien necesita de nosotros y es importante seguir el ejemplo de María y San José. Como María: confiar, dóciles a Dios…, como José: alzarse para realizar lo que Dios quiere, incluso si no es según nuestros planes.

San José es sorprendente: en el Evangelio no habla nunca, no hay una palabra de San José en el Evangelio y el Señor le habla en el silencio, le habla en el sueño porque Navidad es preferir la voz silencio de Dios a los estruendos del consumismo.

Los invitó en esta Navidad a guardar silencio, estar en silencio delante al pesebre. Date un poco de tiempo, ve delante al pesebre, quédate en silencio, y sentirás la sorpresa, al reconocer el amor y el perdón que se nos da esa noche.

Sería bueno no equivocarse de fiesta en la Navidad que no sea solo una bella fiesta tradicional, llena de bulla y donde al centro estamos nosotros y no Él. ¡Por favor, no mundanicemos la Navidad!

Por eso sería bueno examinar qué significa realmente el pino de Navidad:

Eres tú, cuando resistes vigoroso a los vientos y dificultades de la vida. Los adornos de Navidad eres tú, cuando tus virtudes son colores que adornan tu vida. La campana de Navidad eres tú, cuando llamas, congregas y buscas unir. Eres también luz de Navidad, cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, alegría y la generosidad. Los ángeles de Navidad eres tú, cuando cantas al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor. La estrella de Navidad eres tú, cuando conduces a alguien al encuentro con el Señor. Eres también los reyes Magos, cuando das lo mejor que tienes sin importar a quien. La música de Navidad eres tú cuando conquistas la armonía dentro de ti. El regalo de Navidad eres tú, cuando eres de verdad amigo y hermano de

todo ser humano. La tarjeta de Navidad eres tú, cuando la bondad está escrita en tus manos. La felicitación de Navidad eres tú, cuando perdonas y restableces la paz, aun cuando sufras. La cena de Navidad eres tú, cuando sacias de pan y de esperanza al pobre, que está a tu lado.

Tú eres, sí, la noche de Navidad, cuando humilde y consciente, recibes en el silencio de la noche al Salvador del mundo sin ruidos ni grandes celebraciones; tú eres sonrisa de confianza y de ternura, en la paz interior de una Navidad perenne que establece el Reino dentro de ti.

Una muy Feliz Navidad para todos y que todas las aspiraciones y deseos de este nuevo año se cumplan con el compromiso de ser mejores para que el mundo sea mejor.

¡Feliz Navidad y un Próspero 2020 lleno de bendiciones!

Christmas is usually a noisy party: we could use a little silence, to hear the voice of Love. Christmas brings unexpected life changes and if we want to live Christmas we must open our hearts, be willing to surprises, that is, to an unexpected life change. We must be alert because advertising encourages the exchange of new gifts to give surprises. It is also the time to ask ourselves if this is the party that God likes and asked: What is Christmas that He would like, what gifts and surprises?="#000000">That is why it would be good to examine what Christmas pine really means: It is you, when you resist vigorously to the winds and difficulties of life. Christmas ornaments are you, when your virtues are colors that adorn your life. The Christmas bell is you, when you call, congregate and seek to unite. You are also a Christmas light, when you illuminate with your life the path of others with kindness, patience, joy and generosity. The Christmas angels are you, when you sing to the world a message of peace, justice and love. The Christmas star is you, when you lead someone to meet the Lord. You are also the Magi, when you give your best no matter who. Christmas music is you when you conquer the harmony within you. The Christmas gift is you, when you are truly a friend and brother of every human being. The Christmas card is you, when goodness is written in your hands. The Christmas greeting is you, when you forgive and restore peace, even when you suffer. Christmas dinner is you, when you satisfy the poor man with bread and hope, who is by your side. You are, yes, Christmas night, when humble and conscious, you receive in the silence of the night the Savior of the world without noise or great celebrations; you are a smile of trust and tenderness, in the inner peace of a perennial Christmas that establishes the Kingdom within you. A very Merry Christmas to all and that all the aspirations and wishes of this new year are fulfilled with the commitment to be better so that the world is better.

¡Merry Christmas and a Prospero 2020 full of blessings!

Deacon Juan Carlos Veliz

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