Espiritual

El 2020 en manos de la Madre de Dios

El 2020 en manos de la Madre de Dios

El primero de enero, la iglesia católica invita a rendir honor a María, en una festividad que hace referencia al título más sorprendente que puede tener una criatura humana: Madre de Dios, también llamada Madre de la Paz, quien en todas sus apariciones nos invita a eso, a buscar la paz.

Comienza el año civil y, luego del ruido de las fiestas (bailes, fuegos artificiales, pirotecnia, etc.) para muchos, estos días están cargados de melancolía por el paso de los años; los que ya se han ido, nostalgias; recuerdos, etc. Otros desean que todo sea nuevo. Y a los pobres, ¡que no son pocos!, les embarga el dolor de no poder participar de las alegrías festivas, o de hacerlo con muchas limitaciones. Al reflexionar sobre cómo vivimos interiormente las fiestas, nos damos cuenta que dejamos a un lado el verdadero motivo para alegrarnos: el Amor de Dios. Por eso este nuevo inicio debe remitirnos a este comienzo: al de la Alianza Nueva y Eterna, la que no pasará jamás, el cual es el fundamento de nuestra Paz, cuya jornada mundial se celebra precisamente al inicio de cada año.

Volvamos a mirar las cosas que nos rodean pensando que todo lo que hayamos hecho con amor, y por amor, tiene un valor que permanece, y está eternizado en la presencia del Señor. Por más pequeño que sea, aunque los demás no lo noten, ha sido tomado en cuenta por Dios, y lo encontraremos renovado en Él, incluyendo también a las personas que se han ido. Y así, nuestros lazos de amor, lejos de perderse, serán glorificados en la Resurrección. El tiempo pasa, pero el amor permanece; y allí debemos encontrar el motivo de nuestra alegría.

En vista a los acontecimientos de la vida de cada uno de ustedes, hoy les recuerdo que, a pesar de todos los engaños, trampas y sueños rotos, éste sigue siendo un mundo hermoso, que vale la pena vivir como camino al cielo. En este valle de lágrimas, la alegría que da el Espíritu Santo es más fuerte que cualquier pena. Esa alegría profunda, serena, misteriosa, radiante. Quien la conoce, entiende lo que estoy diciendo y a quien no la conoce, le cito lo que dice el salmo 33: "prueben y vean qué bueno es el Señor". En 2020 descansemos nuevamente en manos de María Santísima: Ella pondrá el año que empieza en manos del Padre Misericordioso, y su hijo nos dará la fuerza si nos aferramos a Él. Porque ella que es soberana de los ángeles, pero mucho más aún es nuestra sangre y dolor de nuestra raza humana. Ella intercederá por nosotros.

Que Dios los bendiga y les dé un próspero año nuevo 2020 lleno de Amor y Bendiciones.

2020 in the hands of the Mother of God

On the first of January, the Catholic Church invites us to honor Mary, in a holiday that refers to the most amazing title a human creature can have: Mother of God, also called Mother of Peace, who in all her appearances invites us to that, to seek peace.

The calendar year begins and, after the noise of the holidays (dances, fireworks, pyrotechnics, etc.) for many, these days are full of melancholy over the years; those who have already left, nostalgia; memories, etc. Others want everything to be new. And to the poor, who are not few!, The pain of not being able to participate in the festing lost, will be glorified in the Resurrection. Time passes, but love remains; and there we must find the reason for our joy.

In view of the life events of each of you, today I remind you that, despite all the deceptions, traps and broken dreams, this is still a beautiful world, worth living as a path to heaven. In this valley of tears, the joy that the Holy Spirit gives is stronger than any pain. That deep, serene, mysterious, radiant joy. Who knows her, understands what I am saying and who does not know her, I quote what Psalm 33 says: "Taste and see how good the Lord is."

In 2020 let us rest again in the hands of the Blessed Mary: She will put the year that begins in the hands of the Merciful Father, and her son will give us strength if we cling to Him. Because she who is sovereign of the angels, but much more is ours blood and pain of our human race. She will intercede for us.

May God bless you and give you a prosperous new year 2020 full of Love and Blessings.

Deacon Juan Carlos Veliz

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