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Vuelven los autocines

Vuelven los autocines

El cine que tradicionalmente se proyectaba en una gran sala es una industria y una práctica cultural que ha perdido mucho de su popularidad; en estos tiempos de pandemia las salas de cine permanecen cerradas desde el mes de marzo. Esto es una buena noticia para la antigua industria del autocine, que por mucho tiempo era más un símbolo de nostalgia de los años de gloria, entre 1940 y 1960, de esta forma de ir al cine. 
Canadá tuvo su primer autocine en 1946 y actualmente conserva 36 autocines que todavía funcionan. Dieciséis están situados en la provincia de Ontario. Los demás están dispersos en las demás provincias. Y todos parecen estar a las puertas de un renacimiento debido al Covid-19. 
Después de haber perdido cinéfilos y tras el cierre de la gran mayoría de esos autocines durante décadas, los que todavía existen, así como las nuevas versiones de cine al exterior, están recibiendo una gran cantidad de clientes, desde los incondicionales a los novatos y también los que vuelven después de una larga ausencia, todos deseoso de poder reunirse de forma segura con otros para compartir un momento de entretenimiento. 
Un momento de entretenimiento diferente, teniendo en cuenta que actualmente existen tantas plataformas de streaming que ofrecen un gran abanico de opciones sin necesidad de pararse de la cama. Los autocines son una experiencia antigua que vuelve siendo una novedad que incluso para muchos podría ser una experiencia prometedora. 
Aunque Canadá cuenta todavía una pequeña infraestructura de este modelo de negocio, son muchos los países que se suman a ésta. Países como España, Brasil y Uruguay son algunos de los que se unen a esta iniciativa. 
En Rio de Janeiro el pasado 28 de mayo inició un autocine. Se trata del Lovecine, ubicado en un predio en el estacionamiento del Jeunesse Arena. El espacio podrá albergar unos 180 vehículos, estará equipado con un sistema de audio con conexión bluetooth y sólo permitirá el descenso de los automóviles para ir al baño. 
Por otro lado en Uruguay que a falta de vuelos utilizó el aeropuerto internacional de Carrasco, en Montevideo, y aterrizó en el negocio del autocine por un fin de semana. El estacionamiento con capacidad para 1,500 vehículos se ha convertido así en el primer autocine de Uruguay. 
Madrid, también se unión con un autocine Madrid Race que estrenó el pasado 27 de mayo su temporada de verano post-confinamiento al ritmo del mítico musical de 1978 “Grease”, con la intención de evadirse de la situación originada por la pandemia de coronavirus.

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