Espiritual

El menor, es el mayor…

El menor, es el mayor…

Mucha gente que seguía a Cristo, no lograba sacar de su cabeza la idea de ser el mayor, estar por encima de los demás.  Ellos soñaban con el poder y la influencia. Muchos de quienes le seguían solo estaban esperanzados en que Él fuera el gran libertador esperado durante siglos.

Querían que les librase del yugo de los romanos, para volver a ser el reino fluorescente fundado por David y fortalecido por Salomón. No era pecadosoñar con la libertad, pero como ellos lo veían, desdibujaba la misión y visión que Cristo tenía.

El pueblo que seguía a Cristo mientras estaba en la tierra, tenía mucho en común con el que buscaba a Moisés en la época de los faraones. Unos y otros tenían la esperanza de que otro viniera a resolverles sus problemas y se creían merecedores de que Dios atendiera su clamor con carácter de exclusividad.

Los más antiguos se hastiaron de comer maná en el desierto y pidieron carne. Cada vez que sentían el peligro, oían voces aisladas, se volvían contra Moisés y le acusaban de sacarlos de Egipto para hacerlos morir en el desierto.

Entonces, ¿Qué era realmente Dios para ellos?Ninguno buscaba una experiencia espiritual propia, parecía como si Dios solo fuese el Dios de Moisés.

La nación de Israel había pasado por la tiranía de los imperios babilónicos, medo-persas y griegos y en el tiempo de Cristo estaban bajo las botas del imperio romano. Muchos ansiaban desesperadamente ser libres. Pero estaban muy lejos de comprender la libertad que Cristo les ofrecía

Creían en Él por los milagros que hacía, pero en lo profundo de su corazón, solo anhelaban la liberación de los romanos y vivir apegados a sus tradiciones que lesllevaron a adorar estatuas.

No le entendían, porque no había disposición de corazón. El Evangelio según San Juan, 10: 22 narra que los judíos quisieron apedrear a Jesús y el les preguntó: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿Por cuál de ellas me apedreáis?

La respuesta fue insólita Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces DiosQuerían que Cristo dijera lo que ellos querían oír, que Cristo viviera de acuerdo al concepto de vida que ellos tenían

Afortunadamente, el Evangelio no está diseñado a la medida de n

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