Cultura

CELEBRANDO LAS CULTURAS UNIDAS POR EL AMOR

CELEBRANDO LAS CULTURAS UNIDAS POR EL AMOR

Amor:

El que te causa sonrisas, y te llena el alma,

El que requiere esfuerzo y dedicación,

El que sobrevive los años y se manifiesta en todas las formas,

El que ve más allá de culturas, religiones y las barreras fronterizas...

 

 

Romina y KJ: Combinación perfecta

Romina y Kul Jit Gil son la celebración de dos culturas totalmente distintas unidas por el amor. Ella, nacida en Argentina, y él, en Punjab, India.

Con una madre muy estricta, y una familia conservadora Romina creció con la certeza de que su primer enamorado sería el hombre con quién formaría una familia. Mientras que la familia de Kul Jit insistía que la mujer con quién él se casaría debería ser de su misma cultura.

“Por más de cuatro años, la familia de Kul Jit no sabía que él estaba enamorado de una latina, y mi familia siempre me advertía que tuviese cuidado…”

La brecha cultural y religiosa los separó un par de veces durante su noviazgo, pero finalmente su amor se antepuso a los estereotipos. Cinco años más tarde desde su primera cita en el cine, Kul Jit, -más conocido como KJ para los amigos- y Romina se unieron en matrimonio.

“Nos casamos en la municipalidad y también en su templo. Me vestí conforme a la cultura India y tuvimos una ceremonia Sikh

15 años más tarde, ambos han formado una familia de cinco personas. Luka es el mayor y tiene 12 años, Mia, una dulce niña de 8 y Shaan, 7. A través del tiempo, la pareja ha puesto esfuerzo por involucrarse en la vida cultural y religiosa del otro.

Rominauu quien ahora tiene 35 años ha aprendido la religión que su esposo practica, y junto a Mia, su hija, visten según la tradición india cuando la ocasión lo requiere. La parte más difícil, nos cuenta, es afrontar la mirada de terceros. “La diferencia de razas es físicamente notaria y la gente me mira, pero ya me acostumbré y si lo hago es porque hace feliz a KJ”. 

KJ, de 39 años, y su familia también han aprendido a formar parte de la cultura latina y cristiana de Romina. Navidad y Acción de Gracias siguen siendo fechas importantes e incluso ahora todos tienen un árbol Navideño en casa.

Para ella, la prueba más grande de su amor es haber sabido llegar a donde están, haber luchado contra todas las adversidades y siempre, pero siempre, haber estado dispuestos a ser parte de la cultura de tu compañero de vida.

 

Karina y Ken: una familia en aumento

Ella es conservadora, y amorosa. Él, aventurero y arriesgado. Hace dos años, Karina Osorio Alejo, Mexicana de nacimiento, le dio el “sí, acepto” a Ken Wade, Canadiense con quien ahora está a punto de formar una familia.

Su historia de amor comenzó a fines de 2015 y se consolida en agosto de 2016 cuando se unieron en matrimonio. Dos años más tarde, Karina esperaba su primer hijo. 

No todo es perfecto, especialmente cuando la unión simboliza la mezcla de dos culturas con ideologías, tradiciones e idiomas diferentes. “Cuando nos conocimos, yo sólo masticaba el inglés, pero él siempre fue muy paciente y jamás me juzgó”.

Agarrados de la mano ellos han sabido afrontar y aprender de cada desafío cultural. Mientras que Karina, de 39 años, creció en una comunidad tradicionalista y religiosa; Ken, de 40, nació en una sociedad de mente abierta y libertades. Esto, según Karina, sería una de sus más grandes dificultades.

“En Canadá si algo es legal significa que está bien, y entonces ahí está la lucha. Para él, todo está bien y mi cabeza no lo acepta… a lo largo del tiempo hemos aprendido a respetar la opinión del otro”.

Sin embargo, la diferencia de ideologías conlleva a nuevas aventuras. Ken asegura que Karina se ha “criado en una burbuja” y no le gusta tomar riesgos, pero él tiene un instinto aventurero que la ha llevado a ser parte de actividades que ella jamás pensó hacer. “Ken me hace hacer cosas nuevas, y me encanta”, dice la mexicana enamorada.

El amor es un trabajo en equipo y requiere del esfuerzo de ambas partes. Mientras que Ken se muestra más abierto a la comida tradicional de su esposa, y es por ella que ha adoptado la costumbre latina de charlar y compartir bromas durante y después de sentarse a la mesa. Karina ha cambiado la clásica mentalidad de que es el hombre quien debe proveer todo en la casa; al contrario, ella se ha abierto más a la idea que las mujeres también pueden contribuir con las compras y hasta le ha invitado a cenar. 

“El mayor sacrificio es dejar tu país, pero realmente el amor te mueve. Jamás pensé que dejaría mi clima, y mi vida al 100% por un canadiense, pero decidí estar con él y estoy muy feliz de haberlo hecho”, dice Karina sonriendo.

 

Ruby y Andy: un amor de vacaciones

Dos nacionalidades. Dos idiomas. Un solo destino. Ruby Campo Gómez y Andy Sullivan se conocieron en un país que ninguno llamaba hogar. Panamá era un sólo un destino turístico, y por cosas de la vida, coincidieron.

Ruby es Colombiana, nacida en la ciudad de Popayán y asegura que Andy, Canadiense de nacimiento, es el amor de su vida. Durante una semana de vacaciones, ambos llevaron a todo lado dos diccionarios de español – inglés… diccionarios que casi 10 años más tarde ellos aún conservan.

La pareja no sólo debió luchar contra la barrera lingüística, también con la decepción de que a Ruby le negaron la visa de turismo a Canadá. Sin embargo, dicen por ahí que no hay mal que por bien no venga, y esta negativa incentivó a que la feliz pareja se casara.

A Ruby le tocó decidir renunciar a su vida en México para comenzar una nueva en el país de la hoja de maple. “Las diferencias culturales en algún momento han sido una barrera, pero luego se convirtieron en aprendizaje y han fortalecido nuestra relación”.

Según Ruby, la puntualidad no es un hábito colombiano común dentro de su familia; sin embargo, para Andy esta es una virtud importante y le gusta llegar a los lugares incluso con 15 minutos de anticipación. La pareja colombiana-canadiense ha crecido en tolerancia y respeto. Él acepta sin críticas que su esposa es una fiel creyente de Dios. Mientras que ella ha debido  cambiar ciertos hábitos en el tema de  puntualidad y la gastronomía.

“A mí no me importa cuanta grasa tenga una comida mientras que esté deliciosa, pero a Andy le gusta comer saludable y ahora soy más cuidadosa. Él también tiene lindos gestos y viene con alguna empanadita colombiana… nos vamos consintiendo”, dice Ruby riéndose.

La colombiana dice sentirse tan amada que ese amor le hace tolerar más la distancia con su casa materna, más aún sabiendo que renunció a su carrera de enfermera por ese amor. Pero pese a todo está feliz de esta amorosa mezcla cultural en la que ella y Andy son los protagonistas.

CELEBRATING CULTURES UNITED BY LOVE

What happens when two nationalities fall in love? The truth is, to have a happy ever after both parties must learn to cope with different traditions, religions, and languages.

Couples below are proof that love sees beyond border barriers.


Romina and KJ:

Perfect Combination

Romina and KJ Gil symbolize two cultures united by love. She was born in Argentina, while he is from Punjab, India.

Both grew up in different religions, but Romina has learned the Indian principles, and she even wears traditional outfi ts when the occasion requires it. At the same time, KJ and his family learned to be part of Romina’s Latin and Christian culture and now they all celebrate Christmas and Thanksgiving together. The secret? Love your partner and embrace them for who they are.


Karina and Ken:

A Growing Family

She is conservative and loving. He is adventurous and risky. Two years ago, Karina Osorio Alejo, Mexican, said “I do” to Ken Wade, Canadian. They are about to be a family of three.

While Karina grew up in a traditionalist and religious community; Ken was born in an open-minded society. Holding hands, they have been able to learn from each other and his adventurous instinct has led her to be part of new journeys. “Being with him is one of the best decisions I’ve ever made,” says Karina smiling.


Ruby and Andy: A Holiday Love

Two nationalities. Two languages. One destination. Ruby Campo Gómez and Andy Sullivan met in a country that neither of them called home.

Ruby is Colombian and Andy, Canadian, is the love of her life. “At some point cultural differences were barriers, but later they became lessons and have strengthened our relationship.” Ruby struggled with issues such as punctuality and food habits. However, she is eating healthier for him, and he also comes home with treats such as delicious Colombian empanadas.

 

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