Cultura

¿Una lucha comunitaria o sólo femenina?

¿Una lucha comunitaria o sólo femenina?

Por el día Internacional de la Mujer recordamos la ardua lucha para erradicar la violencia de género

Holly Hamilton sí recurrió a la policía y los reportes de violencia doméstica a manos de su ex enamorado existen junto a una orden de libertad condicional que acababa de expirar. Holly sí pidió ayuda, pero nada evitó que una relación manchada por el abuso y la agresión terminara con su vida.

Este pasado enero, se cumplió un año desde que la policía descubrió el cuerpo de esta joven en la maletera de un auto en el este de Hamilton. Motivo por el cual, Justin Dumpfrey, ex pareja de Holly y padre de su hija de cinco años, se convirtió en el responsable de que la joven de 29 años no sonriese nunca más. 

“Las tristes historias de mujeres asesinadas suenan en la prensa por un tiempo y luego se olvidan, pero nuestros hijos no van a regresar y nosotros no pararemos de luchar hasta ver un cambio”, dice Sherry Bonnallie, tía de Holly.   

Las cifras no mienten

De 20 a 30 mujeres son asesinadas anualmente en Ontario. Por si fuera poco, en Canadá por un promedio de cada seis días, una mujer es asesinada por su pareja íntima.

La tía de Holly conoce las consecuencias de la violencia por partida doble. En el 2014, su hijo Marley Rowe fue asesinado en la calle de un balazo y el caso sigue sin resolverse. Hace un año, le tocó vivir también la pérdida de su sobrina.

A sus 40 años, Bonnallie pide a la comunidad no esperar que el problema llegue a sus puertas antes de decidir levantar la voz, y unirse por un cambio.

“Es muy difícil confiar en alguien cuando estás tan asustada, y avergonzada de temer por tu seguridad. A veces te quedas callada por proteger a tu familia de las amenazas”, dice la activista por Paz para Hamilton, una iniciativa que busca un cambio en la ciudad.

“Hay que ser más que espectadores”

A lo largo del año, se han establecido días y meses a la concientización de los derechos de las mujeres, y el rechazo a la violencia. Por mencionar solo algunos, el 6 de febrero es el Día Internacional de la Tolerancia Cero para la Mutilación Genital Femenina; Mayo es el Mes de la Prevención del Abuso Sexual; 4 de octubre, Mujeres indígenas, niñas y personas trans, desaparecidas y asesinadas; 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Nancy Smith, directora ejecutiva del programa de el Grupo de Trabajo sobre Abuso de Mujeres (WAWG, por sus siglas en inglés) se pregunta si es que acaso ¿No somos todos responsables de tratar a los demás con respeto, equidad y seguridad?

El WAWG es una coalición de agencias que trabajan para poner fin a la violencia contra las mujeres. Smith corrobora la deficiencia del sistema y lamenta que la ciudad de Hamilton reciba el mayor número de llamadas al 911 por violencia doméstica.

“Existen servicios a disposición, pero el volumen de las mujeres que lo necesitan es preocupante. Los servicios de consejería tienen tiempo de espera de dos o tres semanas y algunos casos hasta de ocho meses”.

La funcionaria recalca la importancia de que todos los ciudadanos sean más que espectadores en caso de intimidación.

“Si la gente ve a una persona agrediendo a un niño, la gran mayoría interviene. Pero si alguien es testigo de agresión en una pareja, muchos piensan que es un problema personal, lo ven, y lo dejan pasar. Eso no está bien. Hay que intervenir, y actuar,” puntualiza.  

Por otro lado, Smith lamenta que la escasez de fondos monetarios ponga en peligro la continuación de programas de ayuda, y confirma que todos los establecimientos de refugios para mujeres están albergando personas sobre el límite de su capacidad.

Son 7.4 mil millones de dólares lo que anualmente el gobierno canadiense invierte en hacer frente a las consecuencias de la violencia conyugal.

Holly Hamilton era una joven de cálido corazón, con una sonrisa permanente que siempre buscó el lado positivo hasta en los más oscuros momentos. “Cuando alguien te cuente lo que está pasando, por favor, escúchalas”, es el mensaje de la familia de Holly. 

La conclusión de todas estas mujeres, defensoras, líderes, madres, hijas, y hermanas, es ¿por qué hay que constantemente recordarnos los unos a los otros que los derechos de las mujeres no son nada más y nada menos que derechos humanos?

La mujer y sus derechos

Saber nuestros derechos como mujeres es prácticamente sobrevivencia. Las noticias han antepuesto un sentimiento de vulnerabilidad sobre el género femenino. Julia Vincent es una de las fundadoras del Proyecto Legal y Holístico para Mujeres que es un espacio donde informarse de los derechos civiles. 

“Mujeres inmigrantes, en su mayoría, que por no hablar el lenguaje no saben a dónde recurrir y desconocen sus derechos de familia, que pasa después de un divorcio, que pasa con sus niños, pensiones, y demás”, dice Vincent.

A sus 40 años, la abogada y orgullosa peruana insiste en que la equidad laboral y la diferencia salarial entre hombres y mujeres sigue siendo una lucha. Según Vincent, la gran mayoría de uniones o sindicatos laborales son liderados por hombres.

El proyecto legal y holístico brinda charlas gratuitas a través del año y cuenta con traductores a disposición. 

La violencia de género y sus consecuencias

Pese a los esfuerzos, las estadísticas aún muestran que al menos la mitad de todas las mujeres en Canadá han experimentado al menos un incidente de violencia física o sexual desde la edad de 16 años.

Maria Antelo, tiene 56 años, y se desempeña como coordinadora de desarrollo comunitario en la Clínica Legal para la Comunidad en Hamilton donde se brindan servicios legales para personas con bajos ingresos económicos.

La violencia y sus consecuencias no distingue edades. Antelo advierte que existen jóvenes, incluso menores de 16 años, que corren de sus hogares y buscan refugio en un intento de escapar del conflicto y la violencia que se vive en casa.

“Si la familia es disfuncional y no puede proveer el ambiente adecuado para poder crecer, es importante que las niñas tengan un rol y guía. Hay que enseñarle a no tener pena de pedir ayuda con toda confidencialidad”.

La colombiana recalca la importancia en la comunidad y lo dice por experiencia. Cuando se divorció de su pareja sus niños tenían dos y cuatro años. “Yo no tenía ningún familiar cerca y crie a mis hijos sola. Ha sido una de las etapas más difíciles de mi vida”.

Con amor y fortaleza, ella incentivó la práctica del deporte en sus hijos y a través de estos programas logró conocer a otras mamás con las que fue forjando lazos de amistad y comunidad que hasta el momento perduran. 

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