Espiritual

¿Qué necesita el pueblo de Dios en este tiempo?

¿Qué necesita el pueblo de Dios en este tiempo?

Empecemos por reflexionar sobre lo que se tiene, entonces descubriremos qué se necesita.

Lo material no es lo imprescindible. Ni techo, ni vestido, ni alimento, que son las necesidades básicas del ser humano. La salud, siendo muy importante está cubierta con un sistema de salud preventiva.

En el plano espiritual, las iglesias se esfuerzan para ofrecer un techo confortable para que los asistentes puedan congregarse, recibir discipulados, socializar con otras personas, participar en servicios comunitarios, enseñanzas bíblicas, y por supuesto tener oportunidad de adorar y acercarse a Dios.

De igual manera sucedió en los tiempos del Señor Jesús, las gentes se acercaban a Él buscando una repuesta a su necesidad. Podemos ilustrar el ejemplo de lo sucedido en algunas narraciones de la Biblia.

En el libro de Marcos se cuenta la petición de los hijos de Zebedeo:

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a él y le dijeron:

-         Maestro, queremos que nos concedas lo que pidamos.

Él les dijo:

-         ¿Qué quieren que haga por ustedes?

 

Y en el de Lucas se describe cuando Jesús sana a un ciego en Jericó:

 

- ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

Los que iban delante lo reprendían para que se callara pero él clamaba con mayor insistencia:

-         ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

Entonces Jesús se detuvo, mandó que se lo trajeran y, cuando llegó, le preguntó:

-         ¿Qué quieres que te haga?

 

Jesús se interesó en atender las necesidades de quienes le buscaron y así lo sigue haciendo. ¿Pero qué necesitamos hacer?

1.- Depender de Dios. “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3). 

2.- Entregar nuestras cargas a Él. “Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción” (Isaías 10:27). 

3.- Procurar estar en su presencia para ser llenos del Espíritu Santo.Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4:31).

4.- Tener temor de Dios.Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”  (2 corintios 7:1).

5- Ser agradecidos: “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos” (Colosenses 3:15).

Jesús es el mismo, ayer, hoy y siempre.

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