Cultura

El idioma más bello del mundo

El idioma más bello del mundo

La convivencia del español y el inglés en un país que rompe fronteras

Salir de un país a otro donde la transición lingüística es inevitable no es una tarea fácil. En realidad, nadie se acerca a su crudeza con tan sólo imaginarlo. Con los años, las experiencias buenas o malas, ayudan a copar con las lágrimas, la impotencia, las ganas de renunciar; y eventualmente, fortalecen el alma, y te dan más ganas de mostrarle al mundo y a ti mismo que SÍ se puede.

El 23 de abril la Organización de las Naciones Unidas celebra el Día del Idioma Español, y el Día de La Lengua Inglesa. De esta manera se conmemora la muerte del gran genio de las letras españolas, Miguel de Cervantes Saavedra y el aniversario de la muerte de William Shakespeare, más célebre dramaturgo y poeta de la literatura inglesa.

Presencia Latina honra esta celebración a través de la experiencia real de valientes hispanos que han sabido afrontar la barrera lingüística en Canadá y, además, amar con más fuerza su lengua natal.

Orgullo Lingüístico

El 15 de noviembre de 1984. Era un jueves, y la ciudad de Hamilton afrontaba la primera tormenta de nieve de la temporada. Marta y su hijo de cinco años intentaban volver a casa caminando porque ella no sabía cómo tomar transporte público. Con las manos ocupadas, y con el viento soplando fuerte, la mujer de 34 años le pidió a su hijo agarrarse fuerte y no soltarla, pero la arrasadora tempestad y densa nieve, los separó. Marta perdió a su hijo de vista.

Ella gritaba, en español, y el tumulto de gente la miraba sin entender que le pasaba. Su hijo repetía “¿Dónde está a mi mamá?” a señores que no sabían su idioma.

¿Cómo se pide ayuda? ¿Cómo pregunto si han visto a mi niño? A menos de un mes de haber llegado a Canadá, Marta deseaba con todas fuerzas saber el inglés y fue justo en ese momento cuando divisó la pequeña figura de su hijo unos metros más allá.    

Marzo, 2019. Marta Patricia Sandoval, va a cumplir 64 años en agosto, y en octubre serán 30 años desde que, junto a su familia, dejaron El Salvador.

La salvadoreña dice tener mal oído, pero buena fluidez de palabras. Sin embargo, sigue leyendo periódico casi todos los días para aumentar su vocabulario y mejorar su gramática.

Marta es testigo de que siempre habrá gente que te hará sentir mal… “Muchas personas le creen a uno ignorante por no hablar el idioma. Nos miden y juzgan la inteligencia según como uno hable el inglés… Quizá pronuncie mal porque tengo mi acento, pero eso no mide mi capacidad intelectual” asegura orgullosa de sus raíces.

Ella es valiente, y vigorosa. Marta “adora” Canadá y está agradecida por lo que le permite vivir todos los días, pero eso sí, está mucho más orgullosa de ser latina, de su cultura, de su comida, y de su idioma.

“Cuando me encuentro a alguien que habla español, le digo que hablamos el idioma más bello del mundo, y el más romántico”, dice sonriendo. 

Perseverancia

El oficial de policía repetía la palabra por tercera vez y lo hacía lento para que ellos pudieran entenderle. No se suponía debía de ser ni tan complicado ni tan frustrante.

Hace 9 años que Fanny Arango y su familia llegaron a Canadá y lo hicieron con un inglés muy básico, o casi nulo. “Teníamos que iniciar el proceso de inmigraciones y era tan frustrante no poder entender una sola palabra y que parecía tan sencilla,” cuenta Fanny. 

La familia de tres supo salir adelante. Por fortuna, tras varios intentos el mismo oficial de policía supo explicarlo en español.

La colombiana de 49 años dice haber tenido la suerte de encontrarse con las personas correctas, pero recuerda con nostalgia el sentimiento de frustración. Según Fanny la parte más difícil fue tener que depender constantemente de otra persona que le traduzca cada vez que necesitaba salir, hacer trámites, o comprar algo. 

“Tenía vergüenza porque quizás esta persona estaba ocupada, o quería hacer otra cosa en vez de estar ahí siempre ayudándole a uno”.

Pese a la experiencia “traumática”, esta fuerte mujer asegura que cuando hay perseverancia todo se puede: “Hay que practicar en la calle, saludar a los vecinos, buscar una escuela, de todo”.

Fanny ha conocido diversas escuelas de inglés y asegura que los servicios de guardería dentro de las mismas representan un gran alivio para las madres de niños pequeños. Como tal, Fanny asegura que su hijo de 11 años, Miguel Ángel, es quien le anima y empuja todos los días.

“Del 1 al 10, mi inglés será todavía un cinco, pero eso sí (desde la experiencia en la estación de policía) jamás me olvido de lo que significa la palabra appointment”, dice riéndose.

“Corajuda”

Peruana, nacida en Arequipa, y graduada en Argentina como profesora de inglés.
Joana Sotomayor lleva 19 años en Canadá, es educadora de personas adultas en programas ESL (Inglés como Segunda Lengua), y aun así afronta constantes prejuicios y estereotipos también basados en la transición idiomática.

“Hay que ser bastante corajudo para enseñar un idioma que no es tu primera lengua. Muchos alumnos han cuestionado mi capacidad basados en mi acento o mi procedencia, pero hay que mantener la calma y les respondo con mi experiencia y mi buena enseñanza”, explica Joana. 

Luchadora y de gran corazón, la peruana se desenvuelve exitosamente en una sociedad donde la diversidad cultural es un factor determinante, pero donde es necesario no juzgar basados en una primera impresión.

“Mi profesora de francés era de procedencia hindú y a mí también me costó confiar en un inicio, pero aprendí mucho con ella… Por eso entiendo que es importante conocer a un profesional antes de juzgarlo”.

Su experiencia laboral en ESL, LINC, y su participación en distintas instituciones educativas en Ontario le han mostrado que la tendencia de una gran mayoría de inmigrantes es esperar un promedio de 10 años antes de capacitarse y aprender el inglés.

“Conozco casos que hasta después de 15 años es que deciden estudiar inglés porque lo necesitan para conseguir un mejor trabajo o porque ya sus hijos han crecido”. Sin embargo, Joana asegura que cada transición es distinta y depende de muchos factores. Por ejemplo, el motivo de haber inmigrado (educativo, profesional o familiar), situación económica, y sentimental.

La profesional asegura que la práctica laboral y educativa son importantes siempre y cuando vayan de la mano con actividades recreativas. “Ser sociable en un nuevo país facilita el aprendizaje del idioma; hay que salir, moverse, hacer amigos. De otro modo, es contraproducente y no saludable”.

Sí, dice Joana, el idioma es una barrera, pero el bilingüismo rompe fronteras y une culturas.

«La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras [...] La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión...» - Gabriel García Márquez 

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