Cultura

La primavera se ríe de todas las penas del mundo

La primavera se ríe de todas las penas del mundo

No hay hielo en las calles, se acabaron las largas noches invernales, el cielo está azul y el sol nos abraza con su dulce calorcito. Andamos ligeros de ropa, despiertos y contentos. Comienzan las actividades al aire libre, los pajaritos nos alegran con sus cantos, las mariposas adornan las flores que comienzan a brotar y el ambiente se impregna de vivos colores y frescos aromas.

 

Con la llegada de la primavera, llegan también  más horas de luz que inciden inmediatamente en el organismo haciéndonos sentir expectantes ante las salida del letargo invernal. Además en nuestro organismo hay una  tropa de hormonas movilizándose a favor de nuestro estado de ánimo gracias a la liberación de serotonina, dopamina, oxitocina, todas ellas relacionadas con la felicidad, el amor, el placer y el alivio del estrés.


Es común sentirse más motivado y activo con ganas de salir a la calle y gozar del paisaje. Asimismo, el cuerpo asimila mejor la vitamina D, la cual contribuye a mantener huesos sanos y fuertes y a impulsar el buen funcionamiento del sistema nervioso. 

Además con el cambio de estación el organismo ya no necesita tantas grasas y hasta es posible adelgazar siguiendo una dieta ligera con más frutas y verduras, aprovechando las cosechas de la temporada, como los frutos rojos que protegen al cuerpo del colesterol LDL (colesterol “malo”) y los triglicéridos, pues contienen antocianina, antioxidante que previene las enfermedades cardiovasculares. Y por si fuera poco, los niveles de colesterol bajan porque la presión arterial también tiende a bajar, contrariamente a lo que sucede en el invierno.

 

Entre tantas flores no todo es color de rosa

 

Sin embargo, durante la entrada de la primavera también podemos sufrir astemia, es decir sentir cansancio, tristeza,  falta de energía, dolores de cabeza, falta de memoria, con ganas de dormir más, causados por una mayor exposición al sol que aumenta la liberación de melatonina, la cual favorece el sueño y por  el calor que reduce la presión sanguínea haciendo que el cuerpo consuma cantidades importantes de energía.

 

Afortunadamente la astemia es pasajera y en cuanto nos adaptemos a la nueva estación volveremos a la normalidad. No es una enfermedad y no requiere tratamiento alguno.

 

Sin embargo más allá de los temas hormonales, es innegable que la primavera es un símbolo de renacimiento, de creación, de un tiempo de amor frente a la naturaleza que se empeña en mostrar todo su esplendor para dejarnos atónitos.

 

Y como dice una de las estrofas de un poema de Gabriela Mistral, “Doña Primavera de aliento fecundo, se ríe de todas las penas del mundo…” Así pues llegó el tiempo para disfrutar la estación de las flores, el amor y el buen humor.


El término de primavera viene de los términos latinos “prima” y “vera” que se pueden traducir como el primer verdor. 

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