Entretenimiento

CREED 2 Nuevos rostros, viejas peleas.

CREED 2 Nuevos rostros, viejas peleas.

Sylvester Stallone jamás se imaginó cuando logró convencer a los estudios United Artists      para protagonizar su guión de “Rocky Balboa” en 1976, que construiría un personaje que perduraría en el tiempo una manera de entender el mundo del boxeo en el Séptimo Arte.
El éxito cinematográfico y cultural de la saga de este boxeador de la ficción, radicado en Filadelfia se debe, entre otros factores, a la descripción de una suerte de anti-héroe, de un joven sin nada que perder y mucho que ganar, que desde la pobreza y el anonimato logra primero darle pelea hasta el último round al campeón mundial, y que luego, vuelve a enfrentarlo para derrotarlo y empezar así a construir su propia historia.

Después de varias películas y secuelas, y cuatro décadas desde la película original, su espíritu sigue presente en la gran pantalla. Porque, aunque esté viejo, Rocky sigue siendo Rocky.
Y su labor ahora como el boxeador más famoso del cine, es preparar al hijo del que fuera primero su rival, y después su mejor amigo, Apollo Creed.

“Creed 2”, estrenada a finales del año pasado, está dirigida claramente a dos públicos: Al joven, que se identifica con la impulsividad y fuerza de este peleador, Adonis Creed, que boxea y busca alejarse de la sombra de su papá para brillar con luz propia; y al que creció viendo esta saga en el cine y entiende que también hay una pelea fuera del ring, igual o más interesante, entre Rocky Balboa y su gran contendiente, Iván Drago.
En esta entrega, Adonis Creed (Michael B. Jordan) logra ganar el campeonato y decide defender su título con un retador, que para más señas y aparte de superarlo en tamaño y alcance, es el hijo de Iván Drago, el boxeador que mató a su papá en el ring en una pelea de exhibición.

El argumento gira en torno a cómo la falta de preparación física y mental influye en la derrota de Creed, y obviamente en el papel y estrategia de Balboa, ante el entrenador que busca no sólo el triunfo de su hijo, sino vengar, de alguna forma, su humillante derrota hace más de 30 años y en su propio país.
El director Steven Caple sale airoso de la conducción de un largometraje que se plantea renovar y oxigenar una saga que parece resistente al tiempo y al olvido, con la nostalgia presente en el careo como entrenadores de Stallone (Rocky) y Dolph Lundgren (Drago).

Luego de verla entiende uno porque hay, en el ring, nuevos rostros, y viejas peleas. Si no la disfrutó en la pantalla grande, véala en casa y disfrute de un guión que innova en una historia archiconocida, que navega en las olas de los cambios y retos que nos ponen a prueba, y sobre todo en cómo logramos vencer cualquier adversidad, con voluntad y determinación.

Comentarios