Cultura

El agobio de una madre

El agobio de una madre

¿Qué es el “agobio”? Técnicas para superarlo y consejos terapéuticos.

Se define el agobio, como una sensación de angustia y ansiedad, debida a la supuesta incapacidad para atender y resolver las múltiples situaciones que pueden presentarse en la vida cotidiana.

Todos hemos pasado alguna vez por momentos agobiantes. Podemos sentir que todos los problemas se presentan al unísono y la angustia aumenta cuanto más tratamos de enfrentarlos y resolverlos.

En el caso de una madre agobiada, se manifiesta ante las circunstancias naturales del diario vivir. Debe realizar la tarea más importante de su vida, para la cual nunca ha sido entrenada; cuenta apenas, con la guía que tiene en el recuerdo, del modo en que ella fue atendida, tomando consejo de otras madres, o leyendo de aquí y de allá; esperando no equivocarse, confiando en la voz sabia de la naturaleza y preguntándose con frecuencia “¿Lo estaré haciendo bien?” El deseo de cumplir, dar amor, cuidado, atención, y no fallar como persona y madre.

La responsabilidad de manejar acertadamente las diferentes situaciones y el dilema de la madre, padre (o quien se ocupe, en este caso del cuidado de los hijos), es una situación anímica, física y espiritual que puede presentarse durante largo tiempo, meses o años y terminar por debilitar y enfermar a quien debe estar más fuerte porque es, en esta persona, en quien recae el deber y la responsabilidad más importante de la vida: llevar una casa, y criar adecuadamente a los hijos.

Hemos preguntado a madres jóvenes, qué es lo que más le agobia en la tarea como madre, y las respuestas son siempre muy similares:

“Cuando se enferma uno, se enferma el otro también. La tarea de la casa es muy fuerte. La cocina, el aseo, la ropa. Sacar tiempo para llevarlos al médico, al colegio, a la fiesta de los amigos. Compartir juntos en familia, leerles un cuento antes de dormir. Miles de cosas, y sobre todo disponer del tiempo necesario para jugar y hablar con ellos. Siento que me ahogo, pues no hallo tiempo para todo lo que debo hacer. Necesito tiempo para mí, para mi pareja. Dormir una noche completa. Mi mente y mi cuerpo necesitan desconectarse, ¡no puedo más!”

Nadie sabe mejor que una madre, o un padre, o esa persona maravillosa que cuida a los niños, cuánto se necesita estar con los hijos, porque no hay amor más grande que el que sentimos por nuestros retoños, pero ¿cómo hacer todo al mismo tiempo?, ¿cómo superar esos momentos en los que solo tenemos deseos de llorar porque ya no damos para más?

El mejor de los escenarios, es cuando no hay pendiente algún asunto económico, y la salud es fuerte. El peor de los casos, es cuando sí hay preocupaciones bien sea de orden económico, salud, o falta de trabajo. Los factores agobiantes varían de nivel; van desde los normales, donde hay balance entre apuro y calma, y los niveles de alarma, que se disparan, cuando aquello que debería ser el gozo de la familia y sus tareas, se convierte en una crispación inevitable. Las madres no son de goma, no estiran, y si no se cuidan, aunque son muy fuertes, también se rompen.

¿Qué hacer para evitar el agobio?

Muchos profesionales están dispuestos a prestar su valiosa experiencia para ayudarte, pero además hay muchas otras cosas que tú sola puedes hacer para no perder el control. Una de ellas, es aprender a administrarte.

Hacer todo a un tiempo, no funciona. Haz un plan de objetivos que se conviertan en rutina diaria. Es asombroso cómo el orden de los factores sí altera el producto. Lavar y planchar al tiempo que cocinas, es el mejor camino para que se queme la cena.

Divide las tareas básicas por orden de importancia. Un día para cada cosa. Por ejemplo, el día que destines al lavado de ropa, (que no requiere tu presencia todo el tiempo), dedícalo a una rutina en la que los niños participen. Se van a sentir encantados ayudando a mamá a colocar sus cosas en el armario. A los niños les gusta que les den una responsabilidad. Otro día en este espacio, hagan un juego. Den opciones a los niños preguntando: “¿Qué prefieres, organizar tus libros o acomodar tus juguetes en la cesta?” Varía las tareas asignadas y al final le recompensas con una estrella que puede colocar en su habitación como un trofeo. Al obtener tantas estrellas, se gana un pequeño premio.

No los sobornes. Un premio es una recompensa que le darás después de hacer una tarea y siempre se le entrega después. Un soborno es darle algo por adelantado, es la promesa de que le vas a dar tal cosa si hace esto o aquello, o lo que es peor; darle algo para que haga lo que le has pedido.

Llevar una agenda. Sí, parece simple, y en ocasiones un recurso inservible, que más bien nos resta tiempo para escribir y revisar, ¡pues no!, está comprobado, que una agenda, donde llevas anotado todo lo que tienes que hacer, pagos, compromisos, tareas, citas etc., elimina la angustia y la incertidumbre de “¿se me olvida alguna cosa?”, “no sé qué día tengo cita con el doctor”, “tengo que buscar la tarjeta que tengo en una cartera, no sé si en la negra o la gris”, etc. ¡Tranquila!, tu agenda está ahí con todo lo que puedas necesitar, te ahorrará un montón de tiempo y a la vez te dará a un solo golpe de vista, la paz espiritual de que todo está en orden y al alcance de tu mano.

Establecer prioridades en la agenda. Pagos, fechas, citas médicas etc. Unos marcadores pueden orientar, por ejemplo, en verde lo necesario, en azul lo urgente, en rojo lo imprescindible.

Pedir ayuda. No tengas reparos en pedir ayuda. Todos los seres humanos la necesitamos en algún momento. La empatía y la solidaridad existen, y todos estamos felices si podemos ayudar en cualquier momento.

Recomendaciones que debemos recordar

No te ahogues en un vaso de agua. Existe la tendencia a poner las cosas peor de lo que son realmente. Cuando todo se resuelve y uno mira hacia atrás, comprueba que sufrió innecesariamente; pero ya el insomnio hizo estragos.

Con tu pareja, haz ejercicios de relajación y meditación. Masajes, mucho amor, y no dejen de hablar y compartir, aunque sea antes del primer ronquido.

Si tienes posibilidades, prepara una pequeña vacación sola-o. Desconectarse de todo es un ejercicio de higiene mental que redunda en fuerzas renovadas. Unos días se puede ir ella, y otros días se va él, y cuando toquen vacaciones, viaja junta toda la familia.

En cuanto a tratamientos alternativos, cabe la revisión de meridianos, y equilibrio de energías mediante acupuntura aplicada por un profesional. Aquí no se puede orientar adecuadamente, pues cada tratamiento varía según el paciente, pero seguro va a seleccionar puntos de espalda que tratan las emociones.

Son puntos paravertebrales. Los adecuados serían: PO HOU 42 de V,” Primera puerta del alma”/ JOUN MEN 47 V,” Segunda puerta del alma”/ ZEN TÁNG V44 “Palacio de la providencia”/ V49, I CHE “Asalto a la imaginación”/ TCHÉ ZÉ, V52 “Asiento de la voluntad”. Cada punto adecuado a la sintomatología individual. Se deben aplicar puntos adicionales como el 24 TM, TZEN TING “Templo de la providencia”/ C7, CHEN MEN “Puerta del espíritu”, y otros puntos de nivel CHEN. Las combinaciones quedan a discreción del médico, pues hay que observar el estado conjunto de los órganos ZANG FU. Pedimos disculpa por el tecnicismo, imposible llevar al lenguaje cotidiano.

Lo más casero es infusión de tila, respirar profunda, rítmica, y conscientemente. Piensa que no es tan grave como parece, que eres una heroína, que estás cumpliendo con la misión más sagrada, y que la vida te recompensará pronto viendo a tus hijos grandes, saludables y exitosos.

Calma, amor, orden, un poco de paciencia y disfruta este tiempo, porque se va muy rápido…

¡Un gran abrazo mamá!

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