Espiritual

Madre de todos los hombres

Madre de todos los hombres

Mayo es el mes de las flores, de la primavera. También, es el mes en el que todos recuerdan a la mujer que les ha dado la vida porque se celebra el Día de la Madre.

Con la belleza de la naturaleza que regresa a la vida precisamente porque todo lo que nos rodea nos debe recordar a nuestro Creador, este mes se lo dedicamos a la más delicada de todas sus criaturas: la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor, con las rosas del Santo Rosario.

Sabemos que muchos no ven a María como alguien que pueda hacer mucho por nosotros y alegan que la Madre del Redentor y Salvador hizo su parte pero que después nada puede hacer por nosotros. Recordemos que a María no la adoramos sino que la veneramos por su obediencia, dedicación, humildad y el sufrimiento de ver a su hijo morir, momento en el que se nos entrega como madre del mundo (“Dijo a la Madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa". Juan 19:25-27).

Este mes queremos invitarles a meditar en los cuatro dogmas acerca de la Virgen María que son:

1.- Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo. (Lc. 1, 28) (CCC #490)

2.- Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.

3.- Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen.

4.- Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.

Honremos a María como Madre de todos los hombres. Ella nos cuida siempre y nos ayuda en todo lo que necesitemos. Nos ayuda a vencer la tentación y conservar el estado de gracia y la amistad con Dios para poder llegar al cielo. María es la Madre de la Iglesia.

Reflexionemos también sobre sus principales virtudes: fue una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una humilde, es decir, sencilla, generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás. Tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor, vivía con alegría, era paciente con su familia y sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida. Por eso debemos pedir que en el mes de mayo, de las flores y de las madres que MARÍA, sea un ejemplo de cómo vivir y acudir a ella por auxilio en nuestra tribulaciones ya que ella conoció y vivió los más grandes sufrimientos.

Que Dios los bendiga. Acudan a la madre.

En Cristo Jesús.

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