Cultura

Una línea a la vez es suficiente

Una línea a la vez es suficiente

"¿Dibujamos?", le propuse a una buena amiga en mi visita a su hogar. "Yo soy mala para el dibujo", me respondió. "¿Lo has intentado últimamente?", insistí. "No, no lo hago desde la escuela", replicó. "¿Quisieras tratar?", sugerí. "Bue, por qué no", asintió. Y así nos pasamos la tarde dibujando y conversando en conjunto con nuestras hijas, quienes no necesitaron invitación para dibujar. Y ella, esta buena amiga mía a quién entre evaluaciones erróneas, y confusas críticas le habían convencido de que era "mala" para algo que nadie puede ser "malo", porque el arte es el alma que sale y el alma NUNCA es mala; retomó una parte de ella que se había quedado atrapada en algún doloroso lugar de la infancia.

Muchas veces, por no decir la mayoría, nuestro arte no ha sido valorado de la forma apropiada como para mantenerlo a través de la vida. Y es que el arte no es asunto mundano, sino un precioso tesoro que proteger y tratar con mucho cuidado para que se quede y nos provea de una herramienta fundamental al momento de canalizar el abanico de emociones del que los seres humanos somos amantes dueños.

Una línea a la vez es suficiente, una línea es una invitación a la siguiente, y así luego le suceden cascadas de líneas que nos llevan a cualquier lugar, lo importante es no tener un fin establecido, sino embarcarse en una aventura que no sabemos dónde culminará. Y en las aventuras no hay error, solo aprendizaje y el aprendizaje SIEMPRE es bueno, sobre todo si es aprendizaje en cuanto a quiénes somos, o quiénes hemos sido siempre, solo que lo habíamos olvidado.

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