Cultura

Nadie quiere herir a un niño

Nadie quiere herir a un niño

Ningún padre quiere herir a sus hijos. Ninguna persona quiere herir a un niño…

A partir de esa base podemos comprender a fondo que lo que sin querer hacemos es lo que nos hicieron a nosotros mismos. Y es que es tan fácil aprender mal cuando uno es un niño y tiene que acatar, obedecer, copiar y aceptar sin reclamar todo lo que ve a su alrededor (sobre todo si todos hacen lo mismo), porque ¿a quién se le puede reclamar cuando son justamente nuestros padres, quienes tenían la misión de protegernos y enseñarnos desde el bien y la paciencia, los que precisamente y sin querer, nos hicieron todo ese mal?

Es justo ahí donde el ser queda desvalido y atrapado en una paradoja emocional, teniendo entonces que adaptarse a un entorno hostil y sin sentido. Luego ese mismo ser crece malamente y termina repitiendo lo que tanto dolor le hubo causado un día.

Ningún adulto quiere herir a ningún niño, pero lo hace sin querer cuando lleva en sí mismo a un niño herido que no ha podido sanar. Ese dolor que llevamos dentro es un cuchillo de doble filo, que al herir a nuestros hijos, nos hiere aún más. Por eso no es solo pertinente, sino necesario, sacarnos esos cuchillos de adentro, comprendiendo que al hacerlo la herida se abrirá y sangraremos por un tiempo, pero ese dolor, que es momentáneo, terminará por sanarnos, pues será el dolor que dejemos de infligir a nuestros hijos y de paso a nosotros mismos nuevamente.

Busquemos ayuda, hagámonos el tiempo para leer lo que necesitamos leer y así mejorar nuestras vidas. Apaguemos el televisor. Encendamos nuestro interior. Tratemos de conectarnos con las razones detrás de nuestras acciones, de seguro encontraremos mucha más bondad dentro, que la maldad que nos hicieron creer que llevábamos. El ser humano es bueno, todo ser es bueno, es solo que las capas de dolor que llevamos no nos dejan verlo.

Muchos de nosotros dicen "a mí me pegaron y estoy bien" pero en realidad no lo están, lo que sí están, es dañados, tanto como para creer que maltratar a un niño está bien, cuando en realidad es el principio de la cadena del maltrato infantil.

Cada 4 de junio se conmemora el Día internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión. Yo conmemoro a los niños de ahora y a quienes lo fuimos alguna vez.

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